México.- Con goles de Quiñones y Jiménez en una primera mitad brillante, el Tri sella un 2-0 histórico. Javier Aguirre repite la fórmula de 2002 para meter a México entre los mejores 16 del mundo.
Tras el silbatazo final, la tensión acumulada durante cuatro décadas se transformó en catarsis. Javier Aguirre, visiblemente conmovido, lanzó un beso a la tribuna y se llevó las manos al rostro en un gesto de incredulidad. El Estadio Ciudad de México estallaba en una celebración contenida: México volvió a ganar un partido de eliminación directa en una Copa Mundial de la FIFA™, instalándose en los octavos de final tras dejar en el camino a un durísimo Ecuador comandado por Sebastián Beccacece.
Una primera mitad de autoridad y contundencia
El Tri salió dispuesto a llevarse la victoria desde el comienzo a través de la posesión, la profundidad y una clara propuesta ofensiva con Luis Romo y el juvenil Gilberto Mora como estandartes. Sin embargo, antes de la gloria, hubo que sufrir. Ecuador avisó primero cuando Yeboah Zamora casi abre el marcador en una destacada jugada individual que terminó estrellándose en el poste derecho del arco defendido por Raúl Rangel.
Ese susto espabiló a México, que desató un vendaval en diez minutos:
- Minuto 22: Roberto Alvarado puso a correr a Julián Quiñones con un pase preciso. El delantero sorteó la marca de Pacho, disparó con potencia al primer palo y venció la resistencia de Galíndez para el 1-0.
- Minuto 31: Tras una espectacular recuperación alta, Raúl Jiménez y Quiñones se asociaron en ataque para que el centrodelantero coronara la jugada con una definición inolvidable que hizo rugir al mítico escenario capitalino.
Resistencia, nervios y el peso de la historia
El complemento estuvo marcado por el nerviosismo y la fricción. Ecuador empujó con orgullo, pero careció de claridad, exigiendo a Rangel en una sola ocasión tras un tibio remate de Kevin Rodríguez. En el área rival, el capitán César Montes tuvo dos cabezazos claros para sentenciar el encuentro, pero la eficacia no estuvo de su lado. Aunque México sufrió sobre el final, el orden defensivo sostuvo el arco imbatido por cuarto partido consecutivo en este Mundial.
“Ecuador te lleva al límite, pero fue una bonita noche para los mexicanos”, resumió Aguirre tras el partido.

El triunfo tiene un doble valor histórico. Es apenas la segunda victoria de México ante selecciones sudamericanas en 15 enfrentamientos mundialistas. Curiosamente, el antecedente previo también fue contra Ecuador en el Mundial de Corea-Japón 2002. En el banquillo, aquel día y hoy, el denominador común tiene nombre y apellido: Javier Aguirre.
Hacia el verdadero objetivo: El sexto partido
A sus 67 años, el «Vasco» vive el fútbol con una sensibilidad distinta, construyendo en el vestidor una auténtica familia arropada por jóvenes y experimentados. No obstante, el estratega mantiene intacta su autocrítica de cara a lo que viene: “Donde estoy insatisfecho es en las contras donde no pudimos matar”.
A pesar de la euforia por romper la barrera que se resistía desde 1986, la expansión del torneo cambia las reglas; ahora, la clasificación a los cuartos de final significa alcanzar el ansiado sexto partido.
El próximo domingo, México se medirá ante el ganador del duelo entre Inglaterra y la República Democrática del Congo. El siguiente partido volverá a ser el más importante de la historia reciente, pero este plantel ya logró lo más difícil: hacer que una generación entera vuelva a creer bajo el grito de «¿Y si sí?».


